domingo, 4 de septiembre de 2011

Capitulo 4 (Los Chicos De La Casa Carolina)

-Bueno chicos aqui les dejo un capitulo algo dramatico xD Espero que les guste y no se les olvide comentar.
                               Capítulo 4: Los Recuerdos De Fernando

-Te lo voy a contar – Le dije a una muy preocupada Carolina – Te voy a contar mi historia – Dije tratando de sofocar el dolor tan grande que me hacíavolver a recordar esos momentos.

-Me tomo varios minutos para poder sofocar el nudo tan grande que tenía mi cargante, para contar aquellos recuerdos que me persiguen a diario, asechándome día y noche. Y una verdad que me destrozo  el alma, trague saliva para revivir aquellos despreciables recuerdo que me consumían.

-Todo empezó con ese día si ese día maldito. Todo parecía tan perfecto, tan normal, nunca espere que pudiese pasar pero paso y ahora vive en mis recuerdos, rodándome como el mal rodea a su presa. Todo era tan bello, tan normal, tan alegre, recuerdo que ese día mi mama hizo una increíble comida francesa y mi padre le habían dado un ascenso.

-Todo parecía tan correcto en aquel momento, que no me di cuenta de la tormenta que se me avecinaba. Todo era felicidad mi hermana Rubícorría  de nuestra madre porque no quería que la peinara. Mi mama corría agotada detrás de ella con peine en mano, mi padre cargo a Rubí y mi madre la tomo en brazo, y la sentó para peinarla, Rubí puso una cara de puchero que a todos nos dio gracia, en aquel entonces que felices éramos, todo era tan perfecto y ahora todo parece tan lejano y irreal,. Solo un dulce sueño del cual deseara nunca despertar, la esperanza es algo que yo perdí en aquel entonces igual que mi perspectiva de vida, eso me hizo madurar y darme cuenta de que la vida es un asco.

-En aquel entonces mi mama propuso salir a pasear para festejar el acenso de mi padre, lo que a todos en aquel entonces nos pareció una buena idea, era ahora una sentencia de muerte. Una señal que paso inadvertida de que el tiempo, de paz y de calma se había terminado. Y había llegado la era del caos y el dolor.

-Mi madre alegremente me elegía la ropa, diciendo que el azul cielo me favorecía. Me decía que yo era su ángel y yo estúpidamente se lo creía, que tan equivocada estaba o tal vez no. Es cierto yo fui su ángel pero su ángel de destrucción. Aquel ángel que destruyo sus vidas en solo un momento de estupidez, a veces me envuelve la rabia y la desesperación, pero entonces recuerdo que yo fui aquel que anuncio el fin. Sin tener contemplación alguna, desobedecí y peque como nunca, si solo hubiese sabido lo que se hoy. Aquello seria otra tonta pesadilla de la cual no se convertiría en lo que es hoy un infierno.

-Mis padres hacían su clásica escena de amor, de la cual Rubí y Yo poníamos cara de asco. En aquel entonces era una escena desagradable para mis ojos y ahora era un perfecto anhelo de mi corazón el verlo, y con la amargura del imposible se quedaba en mi garganta volviéndola tan seca como el desierto mismo, tan desolada sin aquellos rayos de esperanza. Que tanto tenía en aquel entonces, era como si fuéramos bañados en aquellos rayos de amor y felicidad que tanto nos brindaban alegrías, alegrías que dichosamente compartíamos con nuestros padres.

-Mi madre al ver mi cara, me agarra y me dio muchos besos, de los cuales yo me quejaba, mi padre hacia lo mismo con Rubí, sisolo hubiese sabia en aquel entonces. Los hubiese aceptado dichosamente y decirles lo que ahora siento cuando lo recuerdo. Siento que me hundo en aquella oscuridad donde solo se encuentra, desdichas e infelicidad, donde me echan en cara que fui yo el causante de ello. 

-Todo era tan bello, tan perfecto e ideal, tan lindo y precioso. Aquellas sonrisas eran verdaderas gemas valiosas que ahora había perdido, todo aquello se me hacía tan lejano, sí solo, es una palabra que son solo contiene esperanzas vacías, que te dicen a diaria que renuncies a tus esperanzas.

-Si esos son los recuerdos más valiosos y más doloroso que tengo, la vida no es ni será como fue, las cosas están y luego ya no, yo tuve mi oportunidad y la perdí. Perdí a mi familia lo más hermoso que tenía y era tan frágil, tan frágil como el cristal mismo. Tan fácil de romperse y de herirse, en aquellos tiempos me parecía como un roble.

-Aún recuerdo la melodiosa voz de mi mama, cuando nos cantaba, su canto era como ver a un hermoso ángel desplegar sus alas. Y nos sentimos tan protegidos como si el ángel mismo nos cubriera con sus alas, creando así un manto de amor y protección, a Rubí le fascinaba cantar con mama. Mi papa siempre con una cámara grabando a lo que llamamos nosotros los luceros más bellos. Ellas eran los luceros de la casa, tan brillante como siempre, aun puedo recordar como reíamos cuando nos sentábamos a ver aquellos videos.

-Mi madre siempre se quejaba de que salía mal y que mi padre no sabía grabar un video. Mi padre y yo bromeamos sobre que ese era su mejor apariencia, a pesar de la bromas, había tanto amor y tanta ternura  que no, nos dimos cuenta de aquella nube que se acercaba tan sombría y tal malvada que amenazaba con quebrar esa ternura, y hacer triza todo a su paso.

-Recuerdo claramente como mi mama nos regañaba, mientras paseábamos y que los habíamos dejado atrás. Aquella travesura que tanto nos daba gracias se convirtió en la peor pesadilla jamás vista, aquella alegría se convirtió en lo que es ahora un profundo sufrimiento.

-A pesar de la advertencia de nuestra madre, Rubí y Yo estábamos lejos de ellos, caminando mientras teníamos agarrados las manos y tarareábamos una canción de cuna. Si solo les hubiese hecho caso, eso es algo que yo ahora deseo tanto, pero no se puede, es imposible retroceder lo hecho.

-A pesar de que nuestras madre nos pedía a gritos que los esperáramos, para cruzar la calle no le hicimos caso o mejor dicho no les hice caso, Rubí solo me seguía porque confiaba en mí, ya que yo era el hermano mayor, que inocente fue Rubí y que idiota fui yo, ese día le marque la vida  a todos.

-Cruzamos la carretera lanzándonos al abismo, cruce `porque no vi ningún carro. Que bobo fui que no me fije en aquel carro en reposo, pude escuchar los gritos de angustia de mi madre, ella corría detrás de nosotros al igual que nuestro padre, es su caras denotaban horror, miedo y peligro. Una vez que vi sus cara borre esa sonrisa que se entraba en la mía, ahora sus gritos y alertas se escuchaban más cercas pero de que era, que estaban alertando no le encontraba respuesta en ese momento. Hasta que voltee y vi el flamante carro rojo que estaba por atropellarnos, me quede inmóvil, aun sosteniendo la mano de Rubí ajena al miedo todavía no se había dado cuenta de que aquella escena, que nos quitaría los más valioso que teníamos, yo pensé que este era nuestro fin, todo se veía en cámara lenta.

-Aquel momento tan horroroso, yo pensé que iba a morir. Pero justamente antes de que nos pudiera a tropellar mi madre y padre nos sacaron del camino. Vi en cámara lenta como mi vida se hacía trizas en un dos por tres, lo único que pude hacer fue agarrar a Rubí y ver como a mis padres les llegaba su fin, vi la cara de mi madres, sus ojos estaban comocristales húmedos, unas lágrimas se le corrían de sus ojos, mientas me regalaba una dulce sonrisa y a pesar de su sollozo, mi padre abrazo mi madre tratando de protegerla. 

-Y hay me encontraba yo, mirándolos imponte si poder hacer nada. En solo un pestañeo ocurrió todo, el carro los choco con furia, de pronto mis ojos se nublaron, pude escuchar gritos de lamento, que desgarraban el corazón y sollozos de profundo dolor. Era como si hubiese caído en la oscuridad, todo iba poco a poco desapareciendo hasta que sentí que algo me cayó en la cara. Entonces volví a al infierno, el gritaba era yo, sentí fluir mis lágrimas con furia y dolor.

-Aquelloque me cayó en la cara se sentía pegajoso y asqueroso, sentía como fluía en mi cara junto con mis lágrimas, si aquellas lagrimas que me ahogaban. Levante la mano para ver que era y cuando lo mire me di cuenta entonces que de que este era mi infierno, era sangre tan rojo y sucio, me hacía sentir sucio y culpable. De pronto mire hacia arriba y vi como mis padres volaban en el aire, para luego cayeron al suelo como dos muñecos sin vida. 

- Todo se a su alrededor se tiño de un rojo carmesí. El color de las malas noticias, de la soledad y tristeza, ahora me sentía que caía en las tinieblas, pude oír gritar a Rubídesesperadamente. Lloraba interminablemente sin consuelo, la abrace buscando consuelo y a la vez dándole consuelo mientras se me partí el corazón, pero Rubí se me soltó de mi abrazo y fue a donde se encontraban mis padres.

-Yo fui tras ella y la agarre, era suficiente con lo que había visto, ella se sacudían en mis brazos histéricamente mientras lloraba. Entonces de la nada se escuchó un ruido, unas respiraciones ahogadas, nos dimos la vuelta para ver que nuestros padres estaban vivos. Corrimos hacia ellos, estaban llenos de sangre, tenían roto una cuantas cosas de su cuerpos, era tan doloroso verlos así. Recuerdo que empecé a pedir ayuda, gritaba y gritaba mientras lloraba, Rubí le agarra la mano mi mama y a mi papa, lloraba mientras les pedía que no se murieran, mientras yo pedía ayuda trataba de gritar tan duro como podía, pero el tiempo pasaba y nadie nos ayudaba. Recuerdo haberle pedido ayuda a alguien que paso por la calle pero este solo siguió caminando.

- Puede sentir como la respiración ahogadas incrementaban, como se les iba la vida y no podía hacer nada para evitar, mi corazón se desgarraba por dentro del dolor y la impotencia. Todavía recuerdo con gran dolor sus últimas palabras – Fernando – Me llamaron ellos con voz entrecortada tratando de respirar, yo fui hacia ellos llorando – Cuidad de tu hermana y sean felices, Los amamos – Fue lo último que dijeron y luego se nos fueron. Rubí los sacudían mientras los llamaba a gritos, sus cuerpos ya se encontraban inmóviles sin vida, ellos se fueron junto con nuestra felicidad, yo rompí en un llanto incontrolable, recuerdo haber gritados varias cosas. Me sentía que moría poco a poco, pero de pronto se escuchó un golpe y cuando vi era Rubí que se encontraba tendida en el piso, me fui a su lado y la agarre asustado de que se fuera de mi lado, parecía que desmayo, trate de volver a pedir ayuda pero me avía quedado sin fuerzas, de pronto mi mundo se me nublo y eso fue lo último que supe.

-Cuando desperté en el hospital, me sentía sucio cuando recordé, lo que había hecho. Si no hubiese sido por mí, mis padres se encontraran vivos, ¿porque? ¿Porque? ¿Porque no les hice caso? Todo fue mi culpa y ahora estaban muertos, seguí culpándome un rato y recordando mi dolor hasta que me acorde de Rubí ¿Dónde está? Me pregunte preocupado mientras me comenzaba a doler el pecho.

-En eso llegaron unos doctores preguntándome ¿cómo estaba? Como iba a estar, no estaba para hipocresías así que les pregúnteme secamente - ¿Dónde está mi hermana? – Ellos me dijeron que la habitación de al lado, encanto dijeron eso me fue corriendo a su habitación sin seguir escuchando lo que me decían. Cuando entre vi a mi hermana sana y salva, hablando con una doctora, yo inmediatamente la abrace me sentí aliviado y ese malestar en el pecho disminuyo. Solo hasta que ella me pregunto – ¿Dónde están papa y mama? - ¿Por qué no están con nosotros?  - Yo me quede en shock. Porque Rubí dice eso, si ella vio cuando paso aquel momento horroroso que se llevo de nuestro lado a nuestro padres – Rubí nuestro padres están muertos – Le dije con dolor al ver su cara – No te acuerdas ellos murieron cuando el carro los atropello y tú los viste conmigo – Continúe yo cuando vi su cara de horror – ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! – Gritaba Rubí alterada mientras se sostenía la cabeza con las manos, trate de calmarla pero ella se resistía y seguía pegando gritos, entonces entraron los doctores y le dieron un calmante.

-Los doctores después me explicaron, que por el dolor que le causo ver a nuestros padres morir, ella bloqueo todo recuerdo de ese día. Al siguiente día que la fui a visitarla y se encontraba perfectamente, no recordaba lo que había pasado ayer y Rubí me volvió a preguntar dónde estaba nuestro padres. Esta vez le dije que ellos habían muerto, si pero en un incendio, ella lloro bastante pero por lo menos la pude consolar, tuve que tragarme mi dolor para poder calmar el suyo.

-Cuando llego el funeral de nuestro padres, llegaron un montón de gente, que solo me decía lo mal que se sentía que mis padres muriera. Para después hablar mal a nuestras espalda, todo aquella personas eran unos hipócritas que solo se sentía bien hablando mal de nuestro dolo, de la nada salió una tía que ni conocíamos y nos dijo que se aria cargo de nosotros. En ese momento se portó amable, nos fuimos con ella porque no teníamos ningún lugar a donde ir, pero esa careta de buena gente se la quitó apenas tocar su casa.

-Y demostró lo que de verdad era una espantosa bruja, nos trató como basuras, como si no fuéramos parientes de ella o con seres vivos, sino como unos sirvientes o mejor dicho esclavos de ellos. Lo que ms molestaba no era que me tratara así si no que tratara a Rubí también así como si ella fuera era una esclava, a diario nos asignaba tareas de que hacer y si no las cumplíamos nos pegaba como castigo.

-Yo siempre trataba de proteger a Rubí de esa bruja de Lucrecia. A veces se pasa con sus castigo, cuando trataba de proteger a Rubí y luego Rubí terminaba curándome, aún recuerdo como ella lloraba mientras me curaba con sus pequeñas manos y me decía lo mucho que lo sentía.

-Un día cualquiera que estaba limpiando escuche a la bruja de Lucrecia como le decía a otro tipo – Esos niños son unos estorbos, ya no los necesito más al igual que sus padres – Dijo burlándose de nosotros – Así que necesito que te deshagas de ellos al igual que hiciste con aquellos perdedores de sus padres – le comento al hombre riéndose. Me llene de odio hacia ella me provocó matarla, pero mi hermana estaba en peligro así que decidí que debíamos escapar, tomo a mi hermana y me fui. Ella solo se llevó con ella un peluche de conejo que le regaló a mi mama en unos de sus cumpleaños.

-Si pasamos días de hambre, de necesidad pero por lo menos estábamos más seguros. Así como conocí – Le continúe contado a Carolina y me di cuenta que alguien estaba llorando. De pronto sentí unas manos cálidas que me tocaron la cara, entonces me di cuenta de que quien lloraba era yo. Carolina me acariciaba la cara y me abrazo, luego me dijo – Ya no necesitas hablar más, aquí estaré yo para ti y tu hermana ya no tienen que preocuparse – Me dijo mientras me abraza y yo seguía llorando – Tu no tuviste la culpa, solo fuiste una víctima de una desgracias y yo me encargare de cumplir con el deseo de tus padre, serán felices, te quiero no lo olvides – Me susurro al oído dulcemente mientras me consolaba.   

Narrado: Por Carolina.

-No podía creer lo que me había contado Fernando, no podía creer que existiera gente como esa, tan malvada que por obtener lo quieren no les importa herir personas en el camino. Eso no se le hace a unos niños ni a ninguna persona, eso es tan inhumano, yo lo consideraba inaceptable y me aseguraría de que esa bruja fuera derechito a la cárcel eso estaba jurado.

-Viendo dormir a Fernando dulcemente en mis piernas. Recordé cada una de las cosas que me había contado Fernando sentí como se me rompía el corazón y se me aguaban los ojos. Me daba mucho coraje que unos niños tuvieran que pasar por eso, pero yo me encargaría de hacerlos felices cueste lo que cueste. 

-Menos mal que la doctora a cargo en este turno era la Dra. Morti y ella era un amor. No me decía nada sobre que me tenía que ir y aparte ella pasaba des vez en cuando a chequear si yo quería algo. Y menos mal que ella era así porque no me creí capaz de despertar a Fernandito, así le llamaría de ahora en adelante lindo no.

-Sentí como Fernandito se movía y vi cómo habría poco a poco sus ojos, para luego pestañar varia veces para poder acomodar sus ojos a la luz. Bostezó y se incorporó a la silla, y me pregunto adormilado - ¿Cuánto tiempo llevo dormido? – No mucho – le dije.

-Vi como buscaba algo hasta que lo encontré, seguí su mirada hasta ver el reloj de que estaba en la pared. Me dio una risa como poco a poco se le agrandaban los ojos como platos y exclamaba – ¡Son Las 12 P.M! – ¡Eh dormido 3 horas! – Me reí se vía tan mono.

Yo: No es para tanto – Le dije tratando de contener la risa – Además es hora de irnos Fernandito – Dije mientras me paraba. Él se paró también y me siguió esta la salida pero de pronto se paró y me miro, y yo le pregunte - ¿Qué paso? – Ya que se había parado de golpe.

Fernando: ¿Fernandito? – Dijo con una cara todo rara y yo me prive de la risa – Si! Ahora así te llamare – Les conteste aun riéndome. Le tendí la mano y la cogió, y nos fuimos del hospital, después de eso lleve a Fernandito a que se comprara ropa, zapatos y unas cuantas cosas más. Le compre a Rubí unos hermosos listones, unas zapatillas y unos cuantos peluches.

-Después de hacer las compras nos fuimos a la casa. Al llegar Fernandito corrió a enseñarle lo que compramos a Rubí, cuando entre a la sala y los vi tan felices me sentí un alivio y me llene de felicidad. Me alegraba que conservaran aun esas sonrisas a pesar de todo lo que pasaron. Mi tío se les unió sentándose en el piso mientras Fernandito les enseñaba lo que habíamos comprado.

-Cuando voltee y vi a Lili tomando por lo que parecía chocolate caliente, sonreí porque se había liberado, ella me vio y rio con suficiencia. Me acerque a ella – Así que te liberaste – Dije mientras me dejaba caer a su lado en el mueble.

Lilian: ¡Pues si! me libere fácilmente – Dijo con suficiente – Después de todo aprendí de la mejor – Dijo dándome un pequeño codazo – No sé lo que tratas de decir, porque yo no te enseñe algo así – Dije haciéndome la loca, es cierto cuando mi padre estaba muy preocupado por mí. Me metió en una especie de entrenamiento por si me llegaban a secuestrar y ahí fue que aprendí a como librarme de las esposas.   

Lilian; ¡Sí! ¡Sí! Hazte la loca – Dijo riéndose – Bueno de todos modos sabía que te ibas a quitar las esposas – Dije segura – ¿Y entonces para que me esposaste? – Pues para que entretuvieras un rato – Dije riendo – Sabes que estás loca – Me comento, del cual yo solo solté un suspiro de casación. El cual Lili noto – ¿Así que has tenido un día duro? – Pregunto – Ni que lo digas – Conteste – ¿Quieres? – Me pregunto mientras sostenía el vaso de chocolate caliente, yo lo acepte y me lo tome, cuando estaba por tomar otro sorbo le pregunte  a Lili sonriendo – ¿Te acuerdas como nos conocimos? – Ella soltó una carcajada y dijo aun riendo – ¡Claro que sí! Como el olvidarlo - 

7 comentarios:

  1. si si siiii me ha encantadooo!!!! >.< aichhh me encantaaa como te ha quedado de verdadd!!!!! que ganas de escribir el proximo!!!! un besitoo wapisimaaa!!!

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  2. HOLA¡
    Me encanto¡¡¡
    LLORE MUCHO CON EL SUCESO DE FERNANDO¡
    QUE TRISTE LA VERDAD.
    BESOS,NADIA.

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  3. Awwwwwwwww! ME lei los capis en un plus! te quedaron genial Siria :) haber cuando hablamos ^^ Ya publiqueee :DDDD! Besitos enormes enormes :)

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  4. hermosoooooooooooooooooo
    lo AME!°°°°°°°°°°°°°°

    TMB te quería decir que tienes un premio en mi blog... espero que te guste... :)
    Un beso

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  5. Me hiciste llorar ;'( que buena es Carolina! ayudar tanto a la gente que ni conoce y querer que Fernando y su hermana tenga una vida feliz ;) muy hermosos capitulo, en serio, me quedé sin palabras, espero que sigas escribiendo de esa maravillosa forma! cuidate, tkm. bye bye!XD

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  6. Buen capitulo muy triste. Te mando beso y extrañaba verte.

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  7. Es hermoso, me gustó mucho y me hizo llorar, por fas sigue con esta historia, ya quiero conocer a los demás personajes.

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